dijous, 30 de setembre de 2010

Huelga

Durante el día de ayer vi en diferentes medios: prensa, facebooks, blogs, etc que esta huelga era un absurdo, que no era el momento, que no es apropiado, que es una gamberrada ... Pero lo más sorprendente de todo ello es que una buena parte de estos comentarios venían en pluma de los mismos trabajadores. Bueno de hecho no es sorprendente que un trabajador se oponga a sus iguales, sólo hay que ver resultados de otras protestas o simplemente el de las elecciones generales en diferentes años.
Lo que echo de menos en este país es el sentido de solidaridad, no lo que se hace en países lejanos ante catástrofes naturales ya que de eso somos un buen ejemplo (aunque dudo que la mayoría sea por razones altruistas), sino con nosotros mismos, con los trabajadores, estudiantes o jubilados.
Normalmente, ante cualquier tipo de protesta el primer encargado de tirar palos bajo las ruedas son los mismos trabajadores que anteponen el interés macroeconómico-que de hecho se la trae floja o no tienen ni idea de cómo afecta-al interés de unos trabajadores y sus familias. Pero también hay un poco de envidia hacia el otro: - ¿Cómo tiene el morro de protestar con el que gana? -Que les bajen un poco el sueldo está bien, total por lo que hacen. -Con lo que presumía con lo que ganaba haciendo de albañil y ahora se queja de que no hay trabajo, que se joda.
Y si, si se dicen estas cosas, yo no me las he inventado, gente de mi alrededor lo dice y pocos replican. Evidentemente con esta actitud no se puede conseguir nada, por eso esta huelga no cambiará nada y el gobierno de turno seguirá recortando todo lo que costó tanto conseguir.
Para qué enviar antidisturbios a las manis si los propios trabajadores se encargan de lapidar la protesta.

dilluns, 20 de setembre de 2010

Hasta la vista compañero Labordeta



Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.
Hermano, aquí mi mano,
será tuya mi frente,
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar
huracanes de miedo
ante la libertad.
Haremos el camino
en un mismo trazado,
uniendo nuestros hombros
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.
Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.
Sonarán las campanas
desde los campanarios,
y los campos desiertos
volverán a granar
unas espigas altas
dispuestas para el pan.
Para un pan que en los siglos
nunca fue repartido
entre todos aquellos
que hicieron lo posible
por empujar la historia
hacia la libertad.
Habrá un día

en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.
También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver;
pero habrá que forzarla
para que pueda ser.
Que sea como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad,
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la libertad.
Habrá un díaen que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.
Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.