dilluns, 20 de juny de 2011

19-J

Lo que ocurrió ayer fue una nueva demostración de democracia, pero esta vez sin incidentes ni provocaciones excesivas. También fue una lección dada a todos aquellos en contra del movimiento o porque directamente nos odia o porque piensa que somos una pandilla de iluminados.

La reacción de medios y políticos ha sido 1) rebajar su violencia verbal; ahora ya no somos perroflautas –los más radical-fascistas siguen con ello- kale borroca o aprendices de terrorista, ahora somos jóvenes, familias y desempleados indignados. 2) ley del silencio; después de los primeros datos de las manifestaciones barajando la guerra de cifras, desaparecen las informaciones de las movilizaciones de ayer de un lugar privilegiado en sus páginas o en sus discursos.

Todo ello demuestra el temor que les ha causado tal demostración sin dirigismos. No saben cómo reaccionar ante las cifras. El conseller Puig es el primer alucinado, supongo que estará pensando en la cantidad de mossos que necesitaría para desalojar y apalear a tal número. Digo yo que tendrá que gastar un poco de dinero público en más oposiciones. Los políticos no saben cómo reaccionar ni que paso dar a continuación incluso alguno ha llegado a decir que entienden sus reivindicaciones o que el mundo financiero tiene secuestrada a la política (esta tan buena es de Duran Lleida)

Pero también están asustados los banqueros, al señor botín no le tiene que hacer ninguna gracia que en su reunión de accionistas le salga tanto indignado y que encima se lo digan en su cara.

Pero hay algo que no me ha gustado que he leído en algún diario (tendré que contrastar esta información porque últimamente los periódicos no cumplen a pies juntillas su objetivo de la información) y es que en Madrid a la manifestación se unieron los sindicatos UGT y CCOO. Y lo que no me gusta es que estén allí, ese no es su lugar, ya nos dieron la espalda desde el principio, ahora vienen ¿a qué? Ellos también son parte de todo este tinglado, firmando ERES como quien firma un autógrafo, participando de la corrupción y el enchufismo y mirando a otro lado.

Quiero felicitar a todo el movimiento y quiero encorajarlo para que continúe sin desfallecer, nada ha cambiado, ni siquiera nos han escuchado. Hay que seguir ocupando calles y plazas, haciendo manifestaciones, actuaciones de desobediencia civil, proteger a los desahuciados y gritar, gritar bien alto hasta que al fin nos escuchen.